Cómo sobrevivir a los concursos de la tele: así se apañan los concursantes de largas temporadas

ISRA ÁLVAREZ

  • La participación de algunas personas en concursos de la tele se puede prolongar meses.
  • ¿Cómo concilian su trabajo y su familia con las jornadas de grabación y cuándo cobran?

Los Lobos en ¡Boom!

Valentín Ferrero es doctor universitario. O lo era, pues tuvo que elegir entre su profesión vocacional o seguir concursando en ¡Boom!, el programa diario de Antena 3 (L a V a las 20.00 h).

Le ayudó a tomar la decisión, y eso dice poco del sistema educativo español, que como profesor asociado en la Facultad de Bellas Artes de Altea ganaba al rededor de 250 euros al mes. "Me gastaba más dinero en gasolina para ir a clase que lo que ganaba", dijo Ferrero en plató ante el asombro del presentador, Juanra Bonet.

No es el único caso en el que un concursante cuya participación se alarga tiene que elegir entre seguir con su vida o centrarse en el programa. Valentín pertenece al equipo de Los Lobos, que llevan en ¡Boom! 203 programas, donde han acumulado más de un millón de euros de bote.

En el caso de Gloria Camacho y sus compañeras de Las Extremis fue al revés. El año pasado tuvieron que renunciar después de 116 programas porque ya habían agotado sus vacaciones, libranzas y todos los posibles cambios de turno en sus respectivos trabajos. Aún así se llevaron el dinero que acumularon programa a programa, 631.500 euros.

Gloria es profesora en un colegio y el año pasado se encontró con ¡Boom! y con semanas y semanas de grabación en las que sus compañeros estuvieron "cubriéndome como podían". Aún así, "suponía dejar el trabajo preparado para los adultos, cuando vuelves corregirlo y ponerte al día…". Muy difícil para que se prolongara en el tiempo, aunque Gloria contó con "mucha paciencia de los compañeros, los niños, los padres…"

Los concursos de la tele suelen grabarse entre dos y tres días a la semana. Cada día se graban entre tres programas (como en Pasapalabra, en Telecinco) y cinco programas diarios (como en Saber y Ganar, en La 2), dependiendo de la duración. En el caso de ¡Boom! se graban 4 al día. En La Ruleta de la Suerte (Antena 3) se graban dos días entre semana y cada día se graban tres programas. En Ahora Caigo (también en Antena 3) el ritmo es de mañana y tarde a razón de dos días por semana y 4 programas al día.

Manu Zapata es otro de los integrantes de Los lobos, que están arrasando en ¡Boom! y que en mayo cumplirán un año en antena. En su caso la cosa es más "sencilla" pues está en paro, aunque "a veces se me acumula un poco más de trabajo porque hago cine-fórums y críticas de cine y eso me obliga a hacer un poco más de malabarismo para que no me coincida".

A Los lobos "nos recogen del hotel a las nueve y media de la mañana y si no te eliminan en esos cuatro programas vuelves al hotel como a las nueve de la noche", explica Manu, que ya estuvo en Saber y Ganar 25 programas, por lo que son unas 12 horas diarias dedicadas a la grabación. Cabe destacar que el concurso de La 2 es una auténtica cantera de concursantes de programas culturales o de conocimientos.

Como se graban ocho programas en dos días a todos los concursantes se les pide que en la maleta lleven ocho mudas, más dos de repuesto para imprevistos. Así pueden cambiarse para cada programa grabado y después en casa los espectadores lo verán como días diferentes y no se repetirán los atuendos.

Las vacas, siempre vigiladas

Otro de Los Lobos, Jose Alfonso Pinto es autónomo agrario. "Me dedico a la cría de vacas en régimen extensivo, eso quiere decir que están siempre en el campo, en Casillas de Flores (provincia de Salamanca)", explica.

"Como no son vacas lecheras, que habría que atenderlas todos los días, me puedo permitir el lujo de dejarlas en el campo siempre y cuando tengan comida", hace ver, pero como para llegar a Barcelona, donde se graba ¡Boom! tiene que hacer "un viaje con cinco etapas y unas ocho horas de viaje, a veces pasa tres y cuatro días fuera de casa.

"Los animales son animales y no se les puede dejar sin vigilar, así que mi amigo Eloy, que además es el alcalde del pueblo, les echa un ojo y si hay algún problema me lo resuelve", dice Jose, que sin su amigo "no podría faltar tanto tiempo".

Las productoras de los programas asumen todos los gastos de concursar, esto es, los viajes, los hoteles y la manutención. Sin embargo, hasta que el programa no acaba no se cobra nada, así que los concursantes cuya participación se alarga deben apañarse para subsistir en lo económico durante ese tiempo.

Paz Herrera es una de las concursantes míticas de Pasapalabra, donde estuvo en total 141 programas y de donde se llevó un bote de 1.310.000 euros en 2014 y a donde ha vuelto ahora, con la llegada de Pasapalabra en Familia (desde este lunes a las 13.30 h).

"Yo soy arquitecta y soy autónoma y comencé a concursar en Pasapalabra y estuve casi tres meses de grabación viniendo a Madrid tres días por semana, tres programas al día. Yo venía de Torrelavega, en Cantabria, que no hay muy buena comunicación así que llegaba el día antes y me iba un día después, casi echaba la semana en Madrid", explica.

"Mi trabajo lo hacía el fin de semana y en los días que pasaba en Madrid y por aquel entonces estaba la crisis no había mucho trabajo", rememora, y hace ver que su soltería y el no tener hijos le permitió alargar su participación en Pasapalabra.

El dinero… a la mitad

Volviendo al tema del dinero, lo que se gana y lo que se queda en concursante coincide en muy poco.

Un día después de emitirse su victoria en el concurso a Paz la llamó el director de su banco "como si le fuera a dar un infarto" para decirle que le habían ingresado un millón de euros. Ya entonces le habían descontado un 21% de IRPF. Más tarde, en la declaración de la renta, tuvo que pagar otro 55% por superar los 300.000 euros de ingresos anuales. En total sólo pudo quedarse con menos de la mitad de su merecido premio.

David Leo García, malagueño de 27 años afincado en Barcelona, tiene el récord de Pasapalabra. En 109 programas acumuló y ganó 1.866.000 euros del bote en 2016.

Él tenía "trabajos sueltos" y los dejó todos para poder ir al concurso. "Luego podría haberme ido mal en el programa y haberme eliminado el primer día y habría sido gracioso. Fue mi apuesta personal", explica.

Otra de las cargas de los concursantes de larga duración es que tienen que mantener el secreto de lo que pasa en el programa, pues entre que se graba un programa y se emite pueden pasar cerca de 20 días en algunos casos.

"Hay que guardar el secreto de cara al público, pero a mi pareja y mi familia le iba contando cómo me iba, si no habría sido un poco siniestro", explica David.

¿Cual es la clave para ser uno de estos superdotados que destacan en concursos de conocimientos? "Hay una parte innata, porque si te parece un coñazo estudiar no vas a llegar a ningún sitio, pero sin entrenamiento es imposible, porque en Pasapalabra las preguntas difíciles no son algo que sepas del día a día, hay que ir a buscarlas", desvela David.